COMITE COORDINADOR DE CENTROS DE MEDICINA HIPERBARICA - DOCUMENTOS

MEDICINA HIPERBARICA

Jordi Desola

Departamento Médico del
Centro de Recuperación e Investigaciones Submarinas
(C.R.I.S.)
Artículo publicado en la revista TRIBUNA MEDICA.
(Nº 917, pag 37, 30 de octubre de 1981)

Se respeta la redacción original y se incluyen al final algunos comentarios de actualización


Con enorme satisfacción hemos conocido a través de las páginas del número 914 de TRIBUNA MEDICA la puesta en funcionamiento de un nuevo servicio de Medicina Hiperbárica en el seno del hospital de la Cruz Roja de Palma de Mallorca. Con tal motivo TRIBUNA MEDICA publica una crónica, evidentemente bienintencionada, pero que abunda en imprecisiones que, a nuestro juicio, pueden aumentar la desinformación -mejor que falta de información- que existe sobre el tema. Creo que el estricto cumplimiento de su labor informativa que caracteriza a TRIBUNA MEDICA aconsejaría puntualizar algunos de aquellos datos.

El comentarista afirma que la Oxigenoterapia Hiperbárica (OHB) es aplicable en "todas las infecciones producidas por gérmenes aerobios". Sin duda un error de transcripción introdujo el primer desliz cuando se trataba de decir "gérmenes anaerobios" Pero aun así, la afirmación no es del todo exacta. La OHB ha demostrado su eficacia (1) frente a clostridium perfringens, novyi, histolyticum, velchi y bifermentans, lo que equivale a decir frente a la mayoría de clostrídios, y es el fundamento de su aplicación junto a las demás medidas terapéuticas en el tratamiento de la Gangrena Gaseosa (2). No obstante, en las infecciones producidas por gérmenes anaerobios no esporulados su eficacia es menor, aunque existen algunas comunicaciones favorables al respecto (3), pero sin que conozcamos pruebas objetivas y concluyentes sobre su efectividad.

La OHB es aplicable en la Osteomielitis Crónicas Refractarias a otros tratamientos (4), pero no es la indicación de elección frente a la mayoría de las Osteomielitis Agudas, que pueden responder bien a los métodos convencionales menos sofisticados.

Las Enfermedades Isquémicas Vasculares (5), las Intoxicaciones Agudas por Monóxido de Carbono (6) y por Cianhídrico (7), los Embolismos Gaseosos de cualquier origen (8), los Injertos Cutáneos Rebeldes (9), las grandes Quemaduras (10), el Shock Anémico (11), la Actinomicosis (12), las Osteorradionecrosis (13) y otros procesos en que la hipoxia tisular sea el factor determinante, son efectivamente campos terapéuticos de elección en que los resultados suelen ser muy satisfactorios, siempre y cuando la OHB sea aplicada de la forma y en el momento adecuados.

En la literatura internacional existen escasas referencias a las aplicaciones oftalmológicas de la OHB, si bien algunos trabajos refieren resultados espectaculares en enfermedades isquémicas (14). En nuestro medio, De Lara, en Cartagena, refiere haber obtenido resultados asombrosamente favorables en el oscuro campo de la retinopatía diabética (15), hay que matizar no obstante que esta modalidad es escasamente admitida en otros prestigiosos centros de medicina hiperbárica de la cual solo conocemos dos referencias publicadas en la Unión Soviética (16, 17).

En la unidad de terapéutica hiperbárica CRIS del hospital de la Cruz Roja de Barcelona se está llevando a cabo un estudio prospectivo de tratamiento de la retinopatía diabética con o sin oxigenación hiperbárica. Un lote homogéneo de retinópatas en diferentes estadios es exhaustivamente estudiado antes del tratamiento y comparado a otro lote control que seguirá los mismos tratamientos convencionales, excepto el de cámara hiperbárica. Al cabo de 30 sesiones de OHB se repiten las exploraciones y los enfermos son controlados a medio y largo plazo. Los resultados obtenidos hasta la fecha son altamente estimulantes y alentadores a seguir en esta línea de trabajo, pero están lejos de poder ser calificados como espectaculares.

No conocemos ninguna referencia a la utilización de la OHB en el campo de los trastornos del desarrollo o de la maduración cerebral. La hipótesis esbozada en el artículo que comentamos es, como razonamiento prospectivo, respetable y altamente atractiva, pero se halla en nuestra opinión muy lejos de constituir hoy una realidad, ni tan sólo una esperanza firme. Lo cual, de ningún modo debe ser un freno a la continuación de las investigaciones que se realicen en este campo.

La medicina hiperbárica no es solamente poco conocida. Es principalmente mal conocida, y en muchos sectores desprestigiada, porque a lo largo de los más de trescientos años transcurridos desde las primeras experiencias con hiperpresión ha sido utilizada muchas veces en indicaciones oscuras o lejos de su racional campo de aplicación.

Tal vez sea oportuno recordar la patética llamada a la moderación que el profesor Boerema, auténtico padre de la medicina hiperbárica, realizó en la conferencia de clausura del I Congreso Internacional de Medicina Hiperbárica (18), reclamando objetividad y rigor científico en el uso de la OHB, frente a los centenares de publicaciones que proliferaron en la década de los sesenta, muchas de ellas carentes de auténtico interés. Afortunadamente, la creación del Comité de Oxigenación Hiperbárica en el seno de la prestigiosa UMS (19), en 1977, ha salido al paso de ese peligro y, erigiéndose en juez implacable, ha establecido los cauces válidos por los que debe discurrir la medicina hiperbárica.

El mejor servicio que podemos ofrecer cuantos tratamos de introducir en España esta eficaz medida terapéutica debe ser el estricto respeto a la objetividad y la más seria autocrítica hacia nuestros logros, desenmascarando en ellos la autosugestión y el efecto acumulativo de otros tratamientos o técnicas, entendiendo, asimismo, que en muchas ocasiones la OHB será una eficaz arma complementaria y no exclusiva.

Sólo de este modo la medicina hiperbárica ocupará el importante lugar, concreto y hoy perfectamente definido, que le corresponde en el arsenal de la terapéutica moderna.

Hemos creído útil y aconsejable realizar estas puntualizaciones a unos comentarios medianamente informados; no obstante, nada más lejos de nuestra intención que polemizar con nuestros nuevos colegas. Justamente al contrario, es una auténtica satisfacción conocer de la existencia del tercer centro español de medicina hiperbárica, con quienes celebraríamos en el futuro mantener las más cordiales y provechosas relaciones.

Dr. Jordi DESOLA ALÀ

Jefe del Departamento Médico del Centro de Recuperación e Investigaciones Submarinas y de la Unidad de Terapéutica Hiperbárica del Hospital de la Cruz Roja de Barcelona.


ADDENDUM

Las consideraciones metodológicas planteadas al inicio de la década de los 80 son plenamente vigentes hacia el final de siglo.

Varios estudios experimentales y comparativos humanos han situado las lesiones radioinducidas como una indicación preferente de la OHB. La actinomicosis sigue siendo una indicación experimental. El estudio controlado sobre Retinopatía Diabética programado en CRIS-UTH no pudo llevarse a cabo debido a la falta de colaboración de los servicios de oftalmología que abandonaron el estudio. El Pié Diabético es en cambio una indicación aceptada.

La Undersea & Hyperbaric Medical Society (UMS) pasó a denominare al cabo de pocos años Undersea & Hyperbaric Medical Society (UHMS). Su comité de Oxigenoterapia Hiperbárica continúa elaborando un informe crítico cada tres años. En 1991 se constituyó el European Committee for Hyperbaric Medicine, que ha elaborado una clasificación europea de enfermedades susceptibles de tratamiento con OHB. Las diferencias entre ambas clasificaciones no son sustanciales y existe un acuerdo de reciprocidad entre ambas sociedades.

Diciembre de 1997

Dirección para correspondencia:

Dr. Jordi Desola
CRIS - Unitat de Terapèutica Hiperbàrica
Hospital de la Creu Roja
Dos de maig 301
E-08025 BARCELONA
Tel. (+34) 935-072-700 - FAX: (+34) 934-503-736 - E-Mail: cris@comb.cat

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